Terapia de adicción: ¿Consumo controlado o abstinencia total?

Una pregunta frecuente en la terapia de adicción es cómo proceder sobre la modalidad de consumo y/o abstinencia. Esta es una discusión presente tanto entre los especialistas, como entre los pacientes y sus familiares. En general, se encuentran dos perspectivas predominantes:

1. Consumo controlado

Por un lado, hay quienes proponen un “consumo controlado” de la sustancia adictiva como meta terapéutica. Éste se define como una ingesta moderada, regular y no compulsiva de la droga, que no alcanza a causar deterioro en la vida cotidiana del consumidor. O sea, no se busca anular totalmente el consumo, sino lograr una “reducción de los daños” asociados a una adicción. Muchas veces, se argumenta que esta sería una opción más “realista”, en vista de la imposibilidad de mantener una abstinencia completa y definitiva.

2. Abstinencia total

Otra perspectiva afirma que la abstinencia total es la meta terapéutica única e ideal. Se descarta la opción de consumo controlado y se establece que el consumo se reduzca a cero. Pues, se piensa la adicción o relación problemática con cierta sustancia como una situación irreversible, sobre la cual el paciente nunca podría volver a una ingesta moderada.

OTRO ENFOQUE PARA LA TERAPIA DE ADICCIÓN

La experiencia clínica muestra que pueden abrirse alternativas convenientes si se evalúa, según cada caso particular, qué postura tomar respecto a esta discusión. Para esto, se puede plantear el acuerdo de mantener un período acotado de abstinencia. Este tiempo de prueba tiene la función de generar una mejor apertura y disposición del paciente y sus cercanos, para decidir más claramente cómo proceder sobre su situación.

Tras esta abstinencia preliminar, si la persona en tratamiento lo considera una opción deseable y viable, puede probarse la vía de consumo controlado. En muchos casos, con un acompañamiento terapéutico y el apoyo práctico de personas cercanas al paciente, esto es capaz de sostenerse exitosamente. La persona vuelve a consumir en dosis y frecuencias moderadas, usualmente fijadas de antemano para contribuir a mantener el control.

Sin embargo, en otros casos ocurre que la persona vuelve a caer en un consumo problemático. Esto, ya sea al intentar mantener el mismo período de abstinencia o al intentar establecer un consumo controlado. Aquí se evidencia la falta de control respecto a la sustancia, característica que define un diagnóstico de adicción. En este escenario, una abstinencia definitiva resulta ser la opción más pertinente. Y, en un contexto terapéutico que acompañe al paciente y sus familiares en el proceso, sí pueden darse resultados exitosos a mediano y largo plazo en el tratamiento de la adicción, con este camino de la abstinencia completa.

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