Mi hijo dejó la Universidad: ¿Deserción por consumo de drogas?

¿Cuánto y cómo consumen los jóvenes?

Los casos de deserción por consumo de drogas en Universitarios es algo que se observa mucho en el tratamiento de adicciones. En 2018, se realizó el Primer Estudio de Drogas en Educación Superior. Este sondeo, ejecutado por SENDA  Previene, contó con la participación de más de 8.500 jóvenes de 15 casas de estudios a lo largo del país. Dicha muestra representa una población de 141 mil estudiantes de Universidades, centros de formación técnica e institutos profesionales. Una gran conclusión a partir de los resultados fue que los estudiantes de educación superior consumen el doble de drogas que los escolares. Las cifras muestran que:

Además, el último Estudio sobre Consumo de Drogas en la Población General muestra que el rango poblacional entre 19 y 25 años tiende a ocupar el primer o segundo lugar como tramo que más consume cada una de las drogas.

¿»PREVENCIÓN» EN ESTABLECIMIENTOS?

En cuanto a los programas de prevención de drogas, un 31,2% declaró que en el establecimiento de educación superior donde está estudiando ha recibido información, cursos o talleres sobre el consumo de drogas.Sin embargo, algo que llama la atención es que un 44,1% califica como regular, mala o muy mala la información que ha recibido en su casa de estudio sobre el consumo de drogas. Además, se observa que esta suele ser información entregada a modo de ‘conocimientos objetivos sobre drogas’. Pero, no necesariamente orientada a cursos de acción para solicitar ayuda o que rescate en concreto la experiencia de los estudiantes.

DESERCIÓN POR CONSUMO DE DROGAS

Hay consenso entre diversos especialistas y estudios que las consecuencias que puede traer el consumo abusivo o adictivo de drogas en el ámbito estudiantil. Por un lado, se ha comprobado que las distintas drogas afectan directamente en funciones como la atención, concentración, memoria, estrategias de resolución, aprendizaje y capacidad cognitiva en general. Estas repercusiones no tienen sólo una corta duración luego del momento de consumo. Sino que, se ha observado que se extienden en el tiempo a mediano y largo plazo. Por ejemplo, dentro de un semestre o año escolar. Esto suele tener repercusiones visibles en el rendimiento académico.

Sumado a la disminución de logros académicos, el consumo de alcohol y drogas se relaciona con una mayor probabilidad de abandono o deserción estudiantil. Esto, por las afecciones anteriormente señaladas. Y, puesto que además influye directamente en factores como la motivación, bienestar mental, afectividad, capacidad de planificación, etc. Es decir, variables clave en tomar una decisión de mantener la actividad académica.

Además, se han visto los riesgos de este tipo de consumo en términos del mismo ambiente estudiantil. Se observa que aumenta la probabilidad de situaciones de agresión física o verbal hacia otros o infraestructura, así como de violencia sexual. Al estar en boga las problemáticas sociales de este tipo (sobre todo la violencia sexual), esto genera que actualmente las casas de estudio deban tomar medidas en relación a dichas situaciones, en virtud del cuidado de sus estudiantes. Especialmente, considerando que en el ambiente universitario existen típicas instancias de esparcimiento como “carretes” o “mechoneos”, que suelen conllevar consumo excesivo.  

Y DESDE LA EXPERIENCIA CLÍNICA…

La relevancia de este punto también ha sido constatada oficialmente por la psiquiatría en el Manual de Trastornos Psiquiátricos DSM-V. En la sección de adicciones, dentro de los criterios que pueden caracterizar el diagnóstico de un trastorno adictivo, destaca que “el consumo provoca el abandono o la reducción de importantes actividades sociales, profesionales o de ocio”. O, se habla de un “consumo recurrente que lleva al incumplimiento de los deberes fundamentales en el trabajo, la escuela o el hogar”.

A pesar de que no existen cifras precisas sobre este fenómeno a nivel nacional, la experiencia clínica muestra a diario que el abandono de estudios por causa de consumo problemático de sustancias es altamente frecuente. Muchas veces, en este punto es cuando los pacientes –generalmente impulsados por familiares- llegan a consultar por tratamiento de adicciones. Cabe destacar que una adicción no necesariamente está definida por un consumo de frecuencia diaria. Más bien, trata de cierta pérdida de libertad respecto al consumo, que se manifiesta en una ingesta que se perpetúa en el tiempo a pesar de los problemas que se generan en distintas áreas de la vida. Y, esto es realista en cuanto a las cifras de consumo ocasional pero excesivo y reiterado.

Como el consumo excesivo suele estar socialmente normalizado en este rango etario, muchas veces se retrasa o descarta la decisión de solicitar ayuda. Aún cuando sí existe una preocupación por parte del estudiante y sus cercanos, quienes perciben los problemas académicos y otros asociados al consumo. En un contexto terapéutico adecuado, las adicciones son tratables y la situación puede mejorar antes de llegar al punto de la deserción estudiantil por temas de consumo.

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