Mentix: la «droga inteligente» de los universitarios

Mentix es el nombre comercial del Modafinilo, medicamento estimulante del sistema nervioso central. Este fármaco tiene la capacidad de promover el estado de vigilia y alerta, disminuyendo los episodios de sueño durante el día. Por ello, es recetado médicamente para el tratamiento de trastornos del sueño como la narcolepsia (somnolencia diurna excesiva), hipersomnia y fatiga crónica.

Desde hace años, muchos estudiantes –principalmente, de enseñanza superior- los utilizan sin prescripción médica como “ayuda” para estudiar o rendir mejor en evaluaciones. Pues, se medicarían para mantenerse más tiempo despiertos y poder sobrellevar la carga académica más exitosamente. La persona puede pasar una o dos noches sin dormir para estudiar y/o llegar en mejor estado de alerta a las pruebas. Por esto, a veces se le ha categorizado dentro de las “drogas inteligentes”, junto con otros medicamentos para la concentración. Sin embargo, muchos especialistas destacan que, aunque el medicamento efectivamente pueda aumentar el estado de alerta, no necesariamente aumentará directamente en el rendimiento académico.

RIESGOS DEL MENTIX

Los expertos señalan que cualquier consumo de Mentix sin receta médica y sin presencia de los trastornos para los cuales corresponde, sería un abuso de la sustancia. Esto, debido a que es necesaria una previa evaluación médica del estado fisiológico particular del paciente y se dicta una regularidad de consumo establecida, limitada y supervisada. Por ejemplo, el modafinilo estaría contraindicado para quienes tienen ciertas alteraciones cardíacas o hipertensión.

Entre sus posibles consecuencias riesgosas, son comunes:

¿Dependencia a Mentix?

En general, se ha establecido que este fármaco no tiende a conllevar una adicción, comparado con otras drogas estimulantes que implican una fuerte dependencia fisiológica, con síndromes de tolerancia y abstinencia. Sin embargo, el modafinilo actúa sobre los circuitos de dopamina, neurotransmisor involucrado en el centro de motivación y sistema de recompensa del cerebro. Por ello, en ciertas personas, pueden haber cambios en el organismo, conducta y estilo de vida que generen una dependencia psicológica.

¿Un problema social?

Existe todo un mercado negro donde los jóvenes pueden conseguir estos fármacos a bajo precio. Principalmente, a través de internet, redes sociales y con amigos o grupos dentro de los mismos establecimientos educacionales. Se ha visto que esto ocurre más frecuentemente en períodos de exámenes finales o en ciertas carreras más “exigentes”. Ciertamente, vale la pena preguntarse en qué medida la sobrecarga académica instalada por Universidades e Institutos, sumado a distintas presiones del medio por un rendimiento exitoso, podrían promover que esta práctica sea común entre los estudiantes.

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