Marginación social de la vejez: ¿Buscar refugio en el alcohol?

Cambios en la rutina y desarrollo de alcoholismo

Un motivo de consulta muy común en el tratamiento de adicciones es el caso de personas mayores que presentan una adicción al alcohol. Esto suele suceder, especialmente, tras hitos como la jubilación o la partida de los hijos del hogar. La mayoría de las veces, son los hijos o familiares quienes consultan tras percibir esta situación, sin contar con una primera motivación propia del paciente por solicitar ayuda. Estos acuden por la preocupación de ver a su madre, padre o cercano aumentar su consumo alcohólico y sufrir problemas asociados.

Es así como un factor muy relevante en este cuadro suele ser el cese de una actividad predominante en la rutina, entre los 55 y 65 años. Dejar el trabajo o la independencia de los hijos, suele conllevar mayor tiempo en el hogar y poca o nula compañía.

El lugar social de la vejez: ¿Más propensos a la adicción?

Asimismo, se observa que el lugar que la sociedad ofrece a la adultez mayor tiende a ser de aislamiento, poca participación y des-valorización social o familiar. En tal contexto, a veces se hace difícil re-inventar el día a día en esta etapa. Esto, dadas las «pérdidas» y varios cambios biológicos, emocionales y sociales que vivencia la persona.

Aquí es donde el alcohol puede aparecer como una especie de “refugio” o “compañero”. En ciertas ocasiones, puede ser que previamente o en su juventud la persona haya presentado alcoholismo. Por diversas razones, aquel luego se mantuvo al margen durante los años y ahora vuelve a ganar espacio. Pero, también hay ocasiones en que nunca antes la persona había tenido problemas de adicción. O sea, inicia un alcoholismo recién en esta etapa.

Además del alcohol, también hay muchas personas mayores que desarrollan abuso o adicción a medicamentos. Sobretodo, ansiolíticos, analgésicos e hipnóticos. A veces comienza como automedicación o por por recomendación de amigos. También, desde una prescripción médica cuyo consumo se prolonga más de la cuenta.

Cabe destacar que, en un inicio, la persona efectivamente tiende a consumir por todos estos factores contextuales y emocionales. Sin embargo, cuando se desarrolla una adicción, esta actúa como una dependencia biológica. Se genera cierta pérdida de control respecto al consumo, más allá de las circunstancias.

Este es un tema al cual no se ha otorgado mucha visibilidad social. De hecho, en Chile se encuentran muy pocos estudios y estadísticas al respecto. Poco se conoce en nuestro país y Latinoamérica sobre prevalencias y patrones de consumo alcohólico y factores asociados. Esto, sumado a que tanto las adicciones, como el proceso de envejecer, han tendido a ser temas tabú. Todo lo anterior, incluso a pesar de la relevancia que amerita este fenómeno. La experiencia internacional indica que el consumo excesivo de alcohol en adultos mayores representa un importante problema de salud pública. Además, considerando que el alcohol puede exacerbar trastornos médicos frecuentes en esta etapa, como insuficiencia cardíaca o hipertensión.

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