Existe un tabú para hablar de adicción y alcoholismo

En Chile la mayor parte de la gente posee un familiar, una amistad o algún conocido que presenta algún problema con alcohol o drogas. Puede ser un familiar directo o indirecto, un amigo cercano o lejano o simplemente el amigo de un amigo. Como sea, todos conocemos a alguien respecto al nos preguntamos si tendrá o no un problema con el alcohol o alguna droga.

Esto se remonta también por generaciones. En nuestros árboles genealógicos no es difícil encontrar algún abuelo, tío-abuelo o bisabuelo que tenía problemas generalmente con el alcohol. En muchos casos estos antepasados murieron por algún accidente o enfermedad ligada a su consumo. Sin embargo, esto es parte de la historia oculta o silenciada de la familia. A veces se sabe y cada cierto tiempo se le comenta, pero nadie le toma el peso.

Cuando se habla del alcoholismo o las adicciones esto se hace de un modo general como si se tratara de un tema de «otros»o «un problema a nivel país». Sin que nos contactemos con ese familiar o ser querido que también presenta este problema. A veces uno recibe el golpe y capta que este asunto también está presente en el entorno cercano, pero rápidamente se olvida. Lo que sucede es que no queremos hablar ni pensar en torno a la adicción, porque esto nos causa una incomodidad especial o incluso vergüenza.

Esto sucede porque en Chile existe un especial tabú para hablar respecto al tema del alcoholismo y la adicción. Un tabú es un silencio que recae sobre sobre una conducta cuando esta es catalogada en la sociedad como algo reprochable o vergonzoso.

¿Como se instauró el tabú en torno al alcohol y las drogas?

En el caso del alcoholismo existen muchos estudios que muestran su utilización como un medio de dominación desde la época de la conquista. Así, la posesión de esta enfermedad fue asociada a una condición social y a un problema de raza. Algo similar sucedió también con respecto a las drogas. A partir de la segunda mitad del siglo pasado el consumo de drogas comenzó a tener un carácter moral o ético. A principios de siglo el consumo de cocaína no era visto en sí mismo como algo «malo». Lo que se evaluaba eran las consecuencias. Lo mismo sucedió también con el consumo de marihuana al surgir la figura del «marihuanero». Este sería un ser marginal, poseedor de alguna especie de retraso mental y vinculado con la delincuencia.

Estos procesos han llevado a que el alcoholismo o la adicción no sean vistos actualmente como una enfermedad, sino como un defecto moral, algo reprochable, que causa incomodidad y vergüenza dentro de una familia. Es como si al haber un caso de alcoholismo o adicción existiera una mancha que inunda a la persona y la dignidad de su familia. Esto lleva a no hablar directamente respecto al problema, ni tomar medidas para solucionarlo.

La existencia de un tabú es especialmente problemática en relación al alcohol y las drogas. La adicción se define como una pérdida de libertad relativa respecto al consumo. Esto significa que la persona con adicción pierde un gran margen de libertad respecto a su consumo. Por ello, son la familia y las personas cercanas las que deben hacerse cargo de la situación para ayudarlo a recuperar su libertad previa. Pero, si no se puede hablar de la adicción, si plantear el tema en la familia o entre los amigos resulta algo difícil y vergonzoso, resulta muy difícil que este se aborde. Así, sólo en un porcentaje muy pequeño de la población (se estima que sólo un 5%) es el que termina atreviéndose a romper el tabú, hablar directamente del tema y pedir ayuda.

Sobre cómo ayudar a otra persona que tiene un problema de adicción:
http://tratamientodeadicciones.cl/terapia-de-adiccion/

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