Escándalo de diputada Leuquén: Alcohol y drogas tras estallido social

Hace pocos días, fueron muy comentados en los medios los sucesos protagonizados por la diputada Aracely Leuquén, quien se encontraba en estado de ebriedad en un bar de Las Condes. Esto ocurrió el pasado lunes, durante horas de jornada laboral (entre 13.30 y 16.30). En este contexto, la parlamentaria de RN figuró un episodio de agresión física y verbal hacia los empleados del local de Santiago. Bajo los efectos del alcohol, se negaba a pagar la cuenta de lo consumido y reclamaba haber perdido su cartera, acusando violentamente a los trabajadores por el extravío. Una trabajadora declara que puso la boleta en su boca, restregándosela mientras le decía que comiera sus migajas. Luego, le agarró y tironeó del cabello.

La diputada Leuquén refirió que tuvo “la mala ocurrencia de solicitar alcohol y, sumado a los remedios que ingiere, resultó una mezcla desafortunada”.

Alcohol y drogas tras estallido social

A propósito de estos hechos, se hace relevante comentar qué ha ocurrido con el consumo de alcohol y drogas en Chile, estas semanas tras el estallido social. Más allá de este caso puntual, se ha observado un aumento significativo del consumo de alcohol y drogas en Chile durante este período. Esto se ha percibido desde el ámbito clínico, en medios masivos de comunicación y redes sociales. Tal incremento en el uso de sustancias adictivas puede asociarse, especialmente, al aumento generalizado de tensión y ansiedad, en relación a la crisis e incertidumbre social. De hecho, las consultas por salud mental han crecido significativamente desde el 18 de octubre. Asimismo, se ha registrado un aumento casi al doble en consumo de antidepresivos y tranquilizantes.

En algunos casos, se ha observado un alza del abuso de sustancias. Esto, tanto para quienes suelen mantener un uso controlado y esporádico de alcohol o drogas, como para quienes previamente sostenían un consumo abusivo. Es decir, ha aumentado el tipo de consumo que implica dificultades en ciertas áreas relevantes de la vida de la persona. Por ejemplo, malestar asociado a ingesta en exceso, deterioro social o laboral, consecuencias físicas, etc. También, se observa que se han develado más casos de adicción a alcohol o drogas. Esta se define como una pérdida relativa de control respecto al consumo de cierta sustancia.

Más allá del contexto…

Desde lo anterior, es necesario realizar una aclaración respecto al alza de estos episodios. Por un lado, efectivamente en situaciones de crisis sociales o personales tiende a intensificarse el uso problemático de sustancias. Ciertos períodos de tensión –como el actual- pueden acentuar ciertos cuadros de abuso o adicción y, de hecho, motivar a la persona a consultar.  Sin embargo, es fundamental destacar que cuando existe una adicción, esta va más allá de las circunstancias del momento. O sea, quien ha desarrollado una dependencia a alcohol o drogas, perpetúa su consumo problemático en el tiempo, de forma independiente a los sucesos contextuales. Así, en gran parte de los casos las situaciones de ansiedad no son suficientes para explicar por completo un consumo problemático de sustancias, sino que muchas veces suelen dar aviso a la persona y sus cercanos sobre la existencia de este tipo de relación con el alcohol o drogas.

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