Cocaína y sexualidad: ¿Una relación controversial?

La sexualidad es una de las tantas áreas de la vida que se ve influenciada por el consumo de sustancias adictivas. En general, no pueden consignarse efectos tan estándar de las drogas en el plano sexual, pues son particulares para cada individuo y el tipo de consumo. En el caso de la cocaína, se han observado efectos controvertidos en la relación de cocaína y sexualidad. Aunque, las investigaciones y la experiencia clínica muestran ciertas líneas de acción particulares de esta droga. Todo esto, considerando que los efectos químicos directos de la sustancia no son tan separables de las consecuencias en términos psicológicos y de relaciones interpersonales.

¿Aumento del deseo sexual?

Por un lado, la cocaína es una de las drogas que más suele usarse para tener relaciones sexuales. Ya que, al ser un estimulante del sistema nervioso central, inicialmente puede promover un aumento del deseo sexual. Así, junto a cierta sensación de energía, euforia, omnipotencia y desinhibición, esta sustancia puede incrementar el apetito sexual y la búsqueda de contacto íntimo. Muchos buscan esta “intensidad” de las relaciones sexuales bajo los efectos de la cocaína. A su vez, es una imagen que tiende a ser popular entre la gente. Estos efectos suelen estar más del lado de un consumo ocasional.

Cocaína y sexualidad: ¿Qué efectos tiene la adicción?

Sin embargo, cuando se ha desarrollado una adicción o consumo abusivo de cocaína, usualmente se observan consecuencias no muy deseables en la sexualidad. De hecho, suelen ir en el sentido opuesto a lo descrito anteriormente respecto a un uso eventual. En general, se observa que este tipo de consumo genera un desinterés por el sexo y provoca dificultades orgánicas que interfieren el desempeño sexual. Pues, el uso crónico de cocaína es capaz de causar un deterioro general del sistema nervioso central y una vasoconstricción que restringe el flujo sanguíneo, lo cual interfiere directamente con las respuestas sexuales. A saber:

En la experiencia clínica, es frecuente observar que cuando la persona ha desarrollado una adicción, la droga comienza a ocupar un lugar tan privilegiado en la vida del consumidor, que se dejan de lado el resto de las actividades e intereses. Lo cual, claramente incluye las relaciones sexuales y los vínculos afectivos en general. También, hay que considerar que, si bien para muchas personas la cocaína causa efectos euforizantes que pueden facilitar el inicio de contactos sexuales, a algunos consumidores les provoca inhibición y aislamiento, lo cual tiene los efectos contrarios en el vínculo entre cocaína y sexualidad.

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