Bebidas energéticas: ¿Estimulantes adictivos?

Las bebidas energéticas o hipertónicas son líquidos estimulantes, cuyo efecto disminuye la fatiga y el agotamiento. Su consumo contribuye a mantener la vigilia y mejorar el desempeño físico y habilidad cognitiva. Esto, debido a que se componen de altas concentraciones de sustancias estimulantes como la cafeína, guaraná y/o taurina. También, son altas en vitaminas y carbohidratos derivados de la glucosa (azúcares).

Actualmente, son ampliamente comercializadas en todo el mundo, por diversas marcas como Red Bull, Monster, Burn, Rockstar, Mr. Big, etc. En general, estas son consumidas para buscar más energía en ciertas actividades (por ej. deportes, estudios, trabajos nocturnos, etc.), en contextos recreativos mezcladas con alcohol o simplemente de forma cotidiana y por gusto. En Chile, se consumieron 41 millones de litros de bebidas energéticas el 2018. Cabe destacar que éstas no deben confundirse con las bebidas isotónicas o “sport drinks”, las cuales no contienen sustancias estimulantes (por ej. Gatorade).

PRECAUCIONES, RIESGOS Y ¿ADICCIÓN?

Ya que la cafeína es uno de los componentes principales, estas bebidas pueden ser adictivas si su uso es frecuente. Ésta puede causar una intoxicación por cafeína y síntomas de abstinencia. Las latas de 500 ml pueden contener 160 mg de cafeína en promedio –y el consumo de cafeína recomendado es entre 100 y 300 mg al día-. Por esto, muchas marcas sugieren no consumir más de 1.500 ml diarios. Sin embargo, desde el área de la salud se recomienda consumir máximo una al día, sin desarrollar la frecuencia de un consumo diario.

Entre los posibles riesgos agudos de su consumo en altas dosis, destacan:

A largo plazo, su consumo continuado es factor de riesgo para condiciones como:

Por estos riesgos, son altamente contraindicadas para personas con trastornos cardiovasculares, obesidad, hipertensión, diabetes o trastornos del ánimo.

Alcohol con bebidas energéticas

Es frecuente mezclar estas bebidas con alcoholes destilados. Esto aumenta la probabilidad de los riesgos señalados anteriormente, especialmente por la combinación del estimulante con una droga depresora (alcohol). Además, muchos señalan que éstas generan una ilusoria sensación de control y sobriedad, haciendo que se minimice la auto-percepción del posible estado de ebriedad. Esto último puede facilitar el mayor consumo excesivo de alcohol y promover conductas de riesgo.

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